19
ene
11

Del amor a la violencia…

Lic. Ps. Juan Carlos Pérez Bautista*

Deseo compartir con ustedes mi preocupación por las cifras de violencia familiar  en nuestro país en las que cuatro de cada diez mujeres, alguna vez unida, ha sido violentada por su pareja (ENDES 2004-2006). El 13% de las mujeres unidas han sufrido o sufren violencia física por su pareja en los últimos doce meses (MIMDES-PNCVFS-2004). En el año 2009 (enero – diciembre) se han registrado 203 casos: 139 de feminicidio y 64 tentativas (Registro del PNCVFS-MIMDES). De enero a abril del 2010 se han registrado 61 casos, 41 de feminicidio y 20 tentativas. (Registro del PNCVFS-MIMDES).

Mientras lees este artículo seguro te sorprenderás por las cifras, aunque al mismo tiempo te preguntarás: ¿Y yo que tengo que ver este lío? ¿No son las autoridades a las que deberían interesarles estos datos?. Si es el caso, te explico que en la práctica privada que realizo, encuentro a muchas mujeres que sufren de violencia familiar que consentían en sus relaciones de enamoramiento ciertos rituales de invasión a su dignidad e individualidad; maltratos físicos que iniciaban como simples escenas de celos y se convirtieron en agresiones sistemáticas, comparaciones lacerantes, negación de la relación e insultos que denigraban su condición de mujer y ser humano.

Estas mujeres se gestaron como víctimas cuando eran adolescentes y sus novios ya expresaban comportamientos propios de un ser violento y castigador en la etapa de la adolescencia y la juventud que es la misma que ustedes atraviesan ahora. Alguna de ellas en consulta me comentó: “Me hubiese encantado que me educaran a tiempo y que me enseñaran a reconocer la violencia desde que era joven y así hubiese evitado este martirio que me ha tocado vivir al lado de ese monstruo en que se convirtió mi esposo en el matrimonio”.

Pretendo entonces, en este breve escrito, reflexionar sobre los indicadores de violencia en una pareja para que cuando la tengas puedas identificarla y elegir acertadamente una mejor forma de vida y un gran compañero. Brevemente los enumero:

Cambios Temperamentales: Expresión extrema de ira y agresividad hasta al punto de no poder controlarlas. Es común escuchar en jóvenes que sienten que algo se apodera de ellos y son capaces de cometer cualquier locura e incluso hacer daño a la persona que está a su lado. Ejemplo: “Cuando me dijo que me dejaría…, no sé que me sucedió y la golpee fuertemente. Siempre que me molesto no me controlo, pero ahora se fue de mis manos”.

Presenta doble moral: Ante terceros se  muestra amable y seductor, cuando en realidad es controlador y agresivo. Ejemplo: Carlos habla de respeto y comunicación en la pareja ante las personas cuando impone su voluntad o manipula a su novia para que las cosas se hagan a su modo.

Baja autoestima: Desconoce sus capacidades y se siente inferior a los demás por lo que es extremadamente celoso y posesivo. En ocasiones controla la forma de vestir y selecciona las amistades a su enamorada; y controla sus espacios para sentirse más seguro. Ejemplo: Miguel es un estudiante de secundaria que tiene gran temor de perder a María porque se sabe físicamente inferior que sus compañeros. Miguel prohíbe a María ser amiga de esos jóvenes poniendo de excusa que estos chicos simplemente no le caen.

Abuso de sustancias: El consumo de alcohol y drogas aumenta la posibilidad de la violencia en la pareja. Es decir, no causa la violencia pero sí es un factor precipitante de la misma.

Lenguaje descalificador: Es ofensivo y minimiza las capacidades de la pareja, ofende verbalmente y hiere la moral, se fija mayormente en lo negativo de la pareja, en las fallas. Ejemplo: Miguel compara a su enamorada con una ex haciéndola sentir menos.

Abuso físico durante la infancia: Existe mayor probabilidad de que un joven que haya sufrido maltrato físico en la infancia se convierta en un agresor en su relación de pareja cuando sea un hombre.

Desde que perdí a una alumna universitaria que vivía una relación violenta con su enamorado pregono con mayor énfasis a jóvenes, como ustedes, la importancia de conocer bien a sus amigos y a sus enamorados(as). No invisibilicemos este flagelo de muchos adolescentes y ayudemos a los jóvenes que lo padecen invitándolos a reconocer que necesitan ayuda y que viven una relación enfermiza que limitará todas sus posibilidades de desarrollo personal, familiar y social.

*Coordinador Clínica Psicológica, Responsable de Centro de Voluntariado Universitario de la Universidad Señor de Sipán
Artículo publicado en la edición Nº 2 de la  Revista In Quietud.
29
oct
10

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13
feb
10

La sonrisa de la vida*

Dando un vistazo a la red, tratando de saber un poco más de lo que sucede a nuestro alrededor, llegamos al portal de un medio de comunicación y nos damos con una nota muy linda que nos habla del misterio de la Vida, de las circunstancias que la rodean y que pueden determinar que un ser llegue a este mundo o no. A continuación reproducimos el referido texto que sabemos que ha de dejarles una buena reflexión.
Alejandro, un niño que nació gracias a que pudimos llegar a tiempo a su madre

La sonrisa de la vida

Carmina García-Valdés
Fundación Red Madre

Siempre me ha sorprendido cómo se dibuja en nuestro rostro una sonrisa cada vez que miramos a un bebé, a un niño pequeño, cuando lo encontramos en el autobús, en el metro, o nos lo cruzamos por la calle. Es inevitable fijarse en él y sonreir.

    Del mismo modo, o quizás con más énfasis, sonreímos cuando vemos al niño al que hemos ayudado a nacer. Y la sonrisa que él nos devuelve, no tiene precio.

    Es el caso de Alejandro, un niño que nació gracias a que pudimos llegar a tiempo a su madre, angustiada por tener que abortarlo.

    Todo sucedió  hace casi dos años, Jaquelin estaba embarazada de 4 meses, pero no lo sabía con certeza. Unos dolores de espalda la llevaron a su médico de familia que le hizo una radiografía. Cuando se confirmó su embarazo, en el 5º mes, la doctora le aseguró que esa radiografía le había producido a su hijo una malformación tan grave que había que abortarlo de inmediato. Allí mismo le pidió cita en un centro privado de Madrid, donde al día siguiente le hicieron una ecografía, que no le enseñaron por supuesto, como es preceptivo en esos centros, y le aseguraron que estaba en su 5º mes de embarazo y quedaba poco tiempo para practicarle un aborto bajo el supuesto legal de “malformaciones graves del feto”. Ese aborto le iba a costar 1.200 euros. Como Jaquelin no podía pagar esa elevada cifra, la derivaron al SERMAS (Servicio Madrileño de Salud), donde le hicieron un volante para que le practicaran el aborto gratuitamente. En el volante constaba que Jaquelin solicitaba el aborto ajustándose al supuesto legal de “grave riesgo para la salud física o psicológica de la madre”.

    Jaquelin protestó  diciendo que ella no solicitaba el aborto, que se lo había recetado su doctora y que ese no era el supuesto legal… pero le dijeron que daba igual, que no se preocupara. El aborto iba a practicarse de cualquier forma.

    Los días siguientes fueron terribles para Jaquelin, se sentía forzada a hacer algo que ella no quería. Ya tenía dos hijas, y sabía muy bien que en ese mes de embarazo el bebé está perfectamente formado. Pero su doctora le había insistido tanto en que la malformación producida por la radiografía realizada un mes antes era tan grave, que no había más remedio que abortar.

    Una prima de Jaquelin nos llamó pidiendo ayuda, y fuimos a verla inmediatamente. Al día siguiente, gracias a un médico voluntario de la Fundación RedMadre, le hicieron una ecografía a Jaquelin, confirmando que su hijo (varón) estaba perfectamente sano, ninguna radiografía podría haberle dañado en su 4º mes de gestación.

    Jaquelin acudió  a su doctora para contarle la buena noticia, pero la doctora la recibió  enfadada y le aseguró que su hijo nacería con una malformación grave y que ella cargaría con un hijo enfermo toda su vida. También del centro de abortos la llamaron para decirle que si perdía la cita se le iba a pasar el plazo legal. Las presiones para que abortara no querían ceder.

    Pero Jaquelin mantuvo su decisión de seguir adelante con su embarazo, cambió  de médico y tuvo el apoyo directo de una voluntaria de la Fundación RedMadre que la acompañó hasta meses después del parto.

    Nació Alejandro perfectamente sano pesando 4.700 kg. Una preciosidad de bebé que cuando vino por la oficina ya tenía 4 meses.

    Su sonrisa al vernos es algo que jamás olvidaré. Era una sonrisa “cómplice”, era como si Alejandro supiera quiénes éramos, como si ya nos conociera, y como si quisiera agradecer los esfuerzos para que su vida no terminara en un cubo de basura.

    Esa sonrisa que Alejandro nos regaló hace que cada mañana merezca la pena el trabajo en apoyo a otras madres en apuros. Es la sonrisa que la vida nos ofrece.
 
 

    Carmina García-Valdés

    Presidenta Fundación RedMadre (  www.redmadre.es)

*Publicado en el Diario YA

23
dic
09

El Sentido de la Navidad

Rocío Alba Randle*

“Pídele al Niño Jesús los regalos que te gustaría deje al lado de tus zapatos” nos decían papá y mamá.  En mi casa, frente al nacimiento,que ubicaba en el primer piso, cada uno de mis hermanos tenía un “frente”, un lugar donde colocar sus mejores zapatos, limpios, más limpios que nunca, donde nuestros dotes de lustrabotas salían a relucir de manera evidente, la ocasión lo ameritaba sin lugar a dudas. Era allí donde el Niño Jesús dejaría los regalos. A esa parte de la casa llegábamos cuatro niños que se despertaban de madrugada, interrumpiendo el sueño para embarcarnos en una gran aventura, la aventura de bajar las escaleras sin hacer ruido alguno para no alertar a mis papás. Linterna en mano, mi hermano mayor a la cabeza, a cargo de la expedición, nos guiaba en la oscuridad. Cuando cada quien ubicaba su frente y encontraba sus regalos, encontraba de alguna manera el sentido de la Navidad: Jesús.  Eran regalos simples, pero llenos de amor.

A medida que fuimos cumpliendo siete años nos dijeron que el Niño Jesús no dejaba exactamente en persona los regalos, sino que eran ellos, papá y mamá, quienes tenían el encargo de hacerlo. Lejos de ser una desilusión fue una doble alegría, no solo era el Niño Jesús sino también mis papás quienes dejaban los regalos.

El tipo de regalos que se sucedieron fueron cambiado según la edad, los intereses y hasta la moda. Lo que si les puedo decir, es que nunca hubo un Ipod o un celular en la lista, todo esto aún inimaginable e inexistente.

Han pasado varios años y recordarlo genera en mi una mezcla de sentimientos, sentimientos de navidad, de familia, de amor.

Todo esto me hace reflexionar en lo que veo hoy, en la locura que significa ir de compras en esta época, en la cantidad de opciones de juguetes, juegos y tecnología que hay en los catálogos que llegan junto al periódico los domingos, en las grandes ofertas de las tiendas por departamentos… en el consumismo en que ha degenerado una fiesta que se olvidó que el del cumpleaños es Jesús.

Sí, es verdad, colaboras en alguna campaña para “niños pobres”, das algún polo que ya no te sirve pero que está en buen estado, compras leche chocolatada y panetón para entregarlo en el colegio (o mas bien lo pides en casa). Sin embargo, eso no es suficiente. 

Generosidad no es solo dar lo que tengo o lo que me sobra, es darse a sí mismo, es entregar mi tiempo, compartir con la familia, escuchar al abuelo que aunque sordo, quiere acercarse a ti, es tener paciencia a tu hermana menor que quiere jugar con tus cosas, es recordar que “Navidad es Jesús”, como bien nombrada existe una campaña navideña; y es que el regalo hay que dárselo al Niño Jesús.

Tu que eres joven, tan crítico y muy justo, estoy segura sabrás regresar a lo esencial y ser conciente que “pagar por no ver” no es exactamente lo que es la Navidad.

La Navidad es Jesús y el mejor regalo eres tú.

  *Alliance for the Family

www.allianceforfamily.org




 

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